miércoles, 23 de noviembre de 2011

Aler: presentación

Aler (702 metros de altitud) es un pequeño pueblo de la Ribagorza oscense con encanto que merece ser visitado, no por lo que tiene, que no es mucho, sino por lo que sugiere: paisaje, buen clima, salud y buenos alimentos. Situado en el pre Pirineo, al pie de la carretera N-123, a 5 kilómetros de Benabarri, a cuyo municipio pertenece, en dirección a Graus. En la actualidad cuenta con unos 30 habitantes. u antiguo castillo medieval está presidido por la iglesia parroquial de Santa María, de estilo románico, construida en el siglo XII y consagrada en 1105 por San Ramón, obispo de Roda, con reformas del siglo XVII sobre la que se alza una espléndida torre octogonal. En sus alrededores se encuentran dos ermitas, la de San Pedro, del siglo XVI, a la que se acude en romería el primer domingo de agosto, y la de San Martín o de San Gregorio.
La señoría pertenecía a los marqueses de Aytona. En otros tiempos, cuando estaba más habitado, formó municipio con la aldea de Puybert, que cuenta con una interesante colección etnográfica. Próximo a ésta se encuentran las ruinas de la Iglesia de San Donato y la ermita de las Ventosas, a donde peregrinan los vecinos de la zona el 8 de setiembre. Antiguamente las fiestas de Aler se celebraban el 14 y 15 de septiembre en honor al Santo Cristo. Hace dos décadas, la fiesta mayor se trasladó al primer fin de semana de agosto, en honor a San Pedro.
Ahora es un agregado de Benabarre. Aler tiene un habla muy particular, que se puede clasificar como catalán ribagorzano de transición hacia el aragonés, algo diferente del que se habla en las localidades más próximas como Benabarri y Torres del Obispo. El pueblo está a 100 kilómetros de Huesca, la capital, y a 70 de Lleida.
MUSEO ETNOGRÁFICO DEL MAS DE PUYBERT
Mas de Puybert, una masía situada en el término de Aler (Benabarre), recuperó
los datos referentes a su historia gracias a un diario hallado en la falsa de la
casa. Se trata de una gran casa de labor en la que la familia Prior habita y
trabaja.
No faltan en ella los cuartos típicos de una construcción de estas
características: patio, cuadras, bodegas, despensa, comedor, gabinete, horno de
pan, hogar, cubas, graneros, falsa, etc. Todos ellos están perfectamente dotados
de los muebles, adornos u otros enseres que les eran propios.
Consigue de este modo mostrar no sólo las habitaciones y los objetos, sino
también las costumbres y el ambiente de un Mas de Puybert cuyos orígenes se
remontan, al menos, al siglo XVI. En el patio de la casa está expuesta la
heráldica de los sucesivos propietarios de la masía.
Distintos dueños ha debido tener también el magnífico ajuar expuesto en el
gabinete, que tiene más de trescientos años. Teléfono de contacto: 974543365

martes, 18 de noviembre de 2008

COMPRAR AL PERIODISTA
El presidente de ERC, Joan Puigcercós, ha puesto el dedo en la llaga al manifestar que el Gobierno de la Generalitat tiene que quejarse menos y pagar más comidas a los corresponsales de prensa extranjeros para que puedan conocer mejor la realidad de Catalunya. Eso es como volver a tiempos pasados cuando los poderes públicos tenían sometida a la prensa a cambio de sobres o comilonas.
El líder republicano reincide en el error de la mayoría de la clase política que piensa que hay que matar al mensajero cuando las noticias no son favorables a sus intereses egocéntricos. La información, entendida como un servicio público o bien cultural, no admite prácticas mafiosas, ni los periodistas pueden sucumbir bajo ningún concepto a la tentación de escribir al dictado de alguien. La cuestión que aquí quiero plantear es si la información ha de estar al servicio de la sociedad o de la clase política.
La posición de Puigcercós viene a cuento a raíz de un reportaje de 20 páginas dedicado a España por la revista inglesa The Economist, titulado The party’s over (La fiesta ha terminado), donde su autor Michael Reid realiza un análisis muy crítico sobre la política catalana en los últimos años y el proceso de normalización lingüística de la lengua. Es posible que el reportaje contenga datos imprecisos u opiniones que no se ajustan a la realidad, por lo que el Ejecutivo catalán está en su derecho de quejarse y pedir una rectificación al semanario británico. No faltaría más. Pero considerar que se puede cambiar la orientación de un reportaje o la opinión de un periodista invitándole a pan y cuchillo es prostituir la esencia misma del periodismo.
La obligación del periodista es conocer a fondo el tema sobre el que quiere escribir y para ello es obligado acudir a multitud de fuentes y patearse el territorio. En ningún caso debe pretender que los agentes externos, en este caso los políticos, le hagan el trabajo, ni permitir que contaminen su visión sobre los hechos que trata de describir y analizar. De lo contrario, el papel de la periodista será un portavoz del poder y no un servidor de la sociedad. Comprar al periodista no es una tarea difícil en tiempos de crisis. Si eso ocurre, será regresar al pasado.

domingo, 8 de junio de 2008

SIN JUSTICIA, NI CATECISMO NI OBISPO

SIN JUSTICIA, NI CATECISMO NI OBISPO
Entre todos están liando el ovillo y mucho me temo que el administrador apostólico de la diócesis de Lleida, Xavier Salinas, no está por la labor de enfrentarse al Vaticano recurriendo las resoluciones adversas a los intereses de su diócesis (que en ningún caso pueden ser consideradas sentencias) sobre las obras de arte que reclama su homólogo de Barbastro-Monzón.
Si en la doctrina evangélica la figura del obispo se asocia a menudo a la de un pastor que cuida de su rebaño en todo momento y lugar, no es ninguna herejía afirmar que la primera obligación de un prelado es defender a su diócesis y a sus feligreses por encima de las consignas de Roma, especialmente si éstas no se ajustan al derecho y a la verdad. Eso es lo que esperamos todos de Salinas. No puede haber nada más anacrónico y reaccionario que creer que un obispo debe obediencia ciega al Papa incluso si éste va errado en su camino. Un obispo, al igual que cualquier persona, sea creyente o agnóstica, tiene que estar siempre al lado de la verdad y no le valen las medias tintas. Los bienes eclesiásticos terrenales no son celestiales y en ningún caso pueden pertenecer a la curia o a la jerarquía romana, sino que son de la feligresía, del pueblo, el único patrimonio que justifica la existencia de la Iglesia.
Si Salinas no recurre ahora la última resolución del Tribunal de la Rota Romana, no podrá hacerlo en ninguna otra ocasión y el litigio del arte estará cerrado desde el punto de vista del derecho canónico. Eso significa que el obispo que le suceda –Salinas está en Lleida de paso- no podrá defender por esa vía las poderosas razones que amparan las legítimas y justas pretensiones de la diócesis y de la sociedad civil leridana. En este conflicto se han de explorar todas las vías para encontrar una solución dialogada y satisfactoria para las dos partes. Lo que no puede tolerar Lleida es que se dé carpezazo al asunto sin haber examinado a fondo sus pruebas. Y al presidente aragonés Marcelino Iglesias y al prelado barbastrense Alfonso Milián les pediría que dejen de hablar de sentencias, de expolios, de robos, de delincuentes, de pecadores y de otras sandeces.
A Salinas se le ve y se le nota incómodo. Su rostro en la última comparecencia ante la prensa de los cinco miembros del consorcio institucional del Museu de Lleida era todo un poema. Esa incomodidad que se apreciaba en sus gestos delataban que se siente atado de manos y pies, pero todos estamos convencidos de que fue enviado a Lleida para cumplir una ingrata misión: entregar al clero aragonés las piezas en disputa sin otros miramientos. ¿Lo conseguirá tras acatar las ordenes de Roma?. No lo va a tener fácil. Y si el desenlace es ese, le aventuro una despedida de Lleida muy tormentosa, del mismo modo que puede resultar muy incómoda y comprometida la labor de su sucesor. En la vida hay que saber decir misa y repicar las campanas a la vez, sobre todo cuando se tiene que administrar justicia. Y hasta ahora, los tribunales eclesiásticos han demostrado que ignoran el significado de este término. Roma no juzga, sino que decreta. Un mal ejemplo para todos. Para eso los fieles no necesitamos ni catecismos ni obispos.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Ana Díaz Pérez(Universidad de Vigo).

Eleccions i nous canals de comunicació política
La generalització de l'ús d'internet, ha obert tot un món de possibilitats a la comunicació política. Prenent com a referents les tècniques utilitzades pels partits polítics dels Estats Units i les tècniques de màrqueting publicitari aplicades a la comunicació política, els partits espanyols se submergeixen a la Xarxa.
"Els partits polítics es converteixen en marques, els diferents candidats en productes i les campanyes de comunicació en els nous mitjans no se cenyeixen únicament a èpoques de precampanya o campanya electoral, sinó que comencen molt abans amb la intenció de crear una imatge de marca"
Les organitzacions es van llançar a innovar en la seva comunicació i en la forma d'acostar-se als seus votants potencials. Van passar dels mitjans impresos i la televisió a una comunicació en línia. I potser, el salt més important és el de passar d'una comunicació unidireccional a una comunicació bidireccional i interactiva.Internet es configura com un fòrum de debat democràtic. Es parla de ciberdemocràcia, els partits polítics semblen centrar-se a aconseguir la mobilització i la participació de l'electorat amb accions com l'enviament de propostes al web del candidat o firmes de suport en línia.Avui tot polític que vulgui considerar-se actiu a Internet té el seu propi bloc, amb actualitzacions més o menys constants, que utilitza tot i que no estar en època d'eleccions. Però en aquesta nova campanya es va donar un salt de la comunitat dels blocs a les xarxes socials com Facebook, on els simpatitzants del partit poden entrar en la comunitat virtual del candidat. Suports adaptats a aquest nou mitjà, com newsletter o emailing, conviuen amb suports més innovadors, com el advergaming. Els partits polítics obren canals en YouTube o Flicker, a més del món virtual de SecondLife, en el que desenvolupen una campanya paral·lela que, de tant en tant, salta també al món real.Dins d'aquest mitjà existeix una gran fragmentació de suports. Les campanyes tenen molts més espais que en eleccions passades, cal tenir presència en molts dels vells suports, però tampoc es poden oblidar els nous que apareixen. Aquesta diversificació, suposa una major complexitat a l'hora de fer el seguiment i control de les campanyes, amb la dificultat afegida que són suports que en molts casos permeten la participació dels receptors. Davant d'aquesta fragmentació, l'estratègia sembla la personalització del missatge. Per a això es fa necessari aconseguir dades dels votants, una assignatura pendent per a les organitzacions polítiques espanyoles. En països com Estats Units, per rebre informació personalitzada sobre el partit o els esdeveniments que organitza més propers al votant, és suficient amb introduir en un formulari el codi postal i una adreça de correu electrònic, mentre que a Espanya els partits demanen una gran quantitat de dades personals, informació que molts ciutadans són reticents a facilitar. Les audiències d'aquests nous suports han deixat de ser un simple receptor, per convertir-se en repetidors del missatge. A més de poder participar i opinar a la Xarxa, també tenen al seu abast mecanismes que els permeten crear continguts i emetre'ls. Apareix la distribució viral de continguts com un fenomen de vital importància a l'hora d'aconseguir un major nombre d'impactes, un major nombre de resultats en cercadors, un millor posicionament o una major presència en blocs. Seguint les tendències del màrqueting publicitari, els partits polítics es converteixen en marques, els diferents candidats en productes i les campanyes de comunicació en els nous mitjans no se cenyeixen únicament a èpoques de precampanya o campanya electoral, sinó que comencen molt abans amb la intenció de crear una imatge de marca. La campanya política es converteix en un espectacle, en una recerca constant de la notorietat amb la finalitat d'ocupar espai en els mitjans de comunicació.En molts casos, les eines i suports d'Internet, són utilitzats per al llançament de campanyes de comunicació negativa, amb l'objectiu de danyar a l'adversari deixant-lo en ridícul, desqualificant-lo o creant debat sobre temes que el perjudiquin. S'utilitza la polèmica, els suports innovadors o els missatges irreverents per aconseguir que les campanyes passin del mitjà en línia als mitjans de comunicació convencionals, elevant exponencialment el nombre d'impactes generats per l'acció de comunicació. Fins a l'extrem que una acció de la campanya propagandística d'un partit obre informatius de televisió o es converteix en portada de diversos diaris a nivell nacional. En un panorama mediàtic tan saturat de publicitat, on un elector a més dels anuncis publicitaris, rep diàriament desenes de missatges polítics, especialment en època de campanya electoral, les organitzacions polítiques competeixen dintre seu per ser les primeres a aparèixer o a utilitzar els nous suports. Sembla que per als partits polítics es fa necessari utilitzar totes les eines d'internet i tenir presència en la major quantitat d'elles possible, a risc de quedar-se fora de joc o desactualitzats. Però moltes vegades, aquestes accions no estan prou ben planificades, no tenen continuïtat o no exploten correctament totes les possibilitats que el suport pot donar de sí. Internet i els nous mitjans que despunten com nous suports per a la comunicació política han d'estar totalment integrats en les estratègies de comunicació de les organitzacions polítiques perquè per arribar a les anomenades generacions supercomunicadores, les que integren totalment en la seva vida diària les noves tecnologies, cal organitzacions polítiques també supercomunicadores.

martes, 4 de marzo de 2008

Lluís Visa, Lleida.
La Federación de Sindicatos de Periodistas(FeSP) ha lamentado hoy que la mayoria de las formaciones políticas hayan olvidado en sus programas electorales propuestas para garantizar el derecho que los ciudadanos tienen a recibir una información veraz y objetiva, es decir, sin orientaciones partidistas.
La organización sindical se podría haber ahorrado esta advertencia porque son precisamente los medios de comunicación, en especial los grandes grupos, los que impiden que los ciudadanos puedan acceder a una información objetiva, en especial cuando se trata de noticias relacionadas con la campaña electoral o cuestiones de política general. Este es sin duda una de las asignaturas pendientes de la etapa democrática, donde la prensa y la política se han hecho favores mutuamente y han ido siempre de la mano para defender intereses particulares y partidistas.
En un comunicado, la FeSP recuerda que los periodistas se enfrentan a "muchos problemas profesionales y laborales" para desarrollar su labor, y que ello afecta a la calidad de su trabajo y al derecho a la información. En este sentido, critica que, pese a ello, la mayoría de las formaciones polìticas no estñan haciendo ninguna referencia a este tema en la campaña electoral e incluso no lo incluyen en sus programas electorales, "la mejor ocasiòn para que cada partido expusiera sus propuestas sobre esta materia".

jueves, 21 de febrero de 2008

LITIGIO SOBRE EL ARTE SACRO DIOCESANO

INFORME SEMANAL SOBRE ARTE SACRO (16-2-08)

Un litigio que mantienen desde hace más de diez años las diócesis de Barbastro-Monzón y la de Lleida por la propiedad de 113 obras de arte, ha derivado en un enfrentamiento que ha traspasado las barreras de la Iglesia y ya es polémica política y social, que despierta las emociones de gran parte de la población de Aragón y Cataluña. Con un espectacular paisaje pirenaico como telón de fondo, plagado de las ermitas románicas más bellas del mundo, a diferencia de la ficción, esta historia de ambiciones, de intrigas políticas y vaticanas y largas batallas judiciales no tiene todavía un final feliz.
Estamos en la catedral de Barbastro Monzón, uno de los epicentros de un largo y tortuoso litigio que se origina el 15 de junio de 1995 cuando la Santa Sede decreta la modificación de los limites de la diócesis catalana de Lleida y manda anexionar 111 parroquias con todas sus almas y bienes terrenales a la vecina aragonesa de Barbastro-Monzón.
Desde entonces monseñor Alfonso Milián se ha convertido en el tercer obispo en lucha por la vuelta a casa de de 113 magníficas-valiosas obras de arte de diversas épocas, pero principalmente del románico y gótico, que por ahora continúan en la ciudad de Lleida.
Milián: “Se ha comentado que eclesialmente no se obraba debidamente o que no se obedecía a Roma. Es verdad que la diócesis de Lleida podía hacer los recursos que ha hecho, también es verdad que en un momento dado se le dio 30 días para que entregara las obras. Y eso está firme todavía, y a mí se me comunicó que las recibiera, que las guardara en sitio seguro y que no las enajenara. Y eso está sin cumplir”.
El obispo de Tortosa es también el tercer mitrado por la parte de Lleida que hereda este litigio envenenado. El Vaticano le ha nombrado administrador apostólico de la diócesis y todas las mañanas pide en sus rezos una inspiración para el gran problema. Reconoce que todas las resoluciones vaticanas han sido favorables a la tesis de Barbastro-Monzón y que su obligación es devolver las obras de arte en cuestión, pero sabe también que se trata de una difícil solución: Xavier Salinas: “Yo también observo que por parte de Barbastro hay una exigencia, digamos, de totalidad, diciendo no, esto es nuestro, traedlo aquí y luego ya hablaremos. Pero claro, este paso que por una parte también es legitimo, yo no puedo decir que no lo sea, sin embargo a la hora de llegar a un acuerdo se complican todas las cosas. Y por eso yo a veces he dicho que esto es una batalla en la que habrán heridos, en el sentido figurado, de que a todos nos duele, a ellos les duelen unas cosas y a nosotros otras”.
Este cuadro preside una sala del palacio episcopal catalán. Se trata de un retrato del obispo Josep Messeguer que durante 15 años fue obispo de que ha sido gran diócesis de Lleida. Por mandato vaticano consiguió crear una gran colección de arte sacro, reuniéndolas muchas de ellas de parroquias de la franja oriental de Aragón, de la actual provincia de Huesca, de donde llegaron las obras que hoy están en litigio. Para los de un lado se trata de un héroe, para los otros un villano que actuó de mala fe por este territorio.
En esta catedral ribagorzana, la de Roda de Isábena, que hace mucho tiempo que dejó de ser sede episcopal, los documentos oficiales señalan que son más de veinte las piezas que faltan. Alberto Lamora, alcalde de Roda: “Se acuerda un señor que aún vive que la ultima vez que vinieron a Roda del obispado de Lleida marcharon con ocho mulas cargadas de objetos de la catedral”.
Consejero Joan Manuel Tresserras: “Estas piezas podemos compartirlas, pero a partir del pacto del acuerdo y del buen entendimiento. Pero en ningún caso se puede aceptar que haya una presión que ponga en riesgo el buen nombre del obispo Messeguer y de aquellos otros que luego continuaron con la construcción de la colección”.
Cada una de estas importantes obras ha sido estudiada una por una en el largo litigio eclesiástico y todas presentan historias siniestras de abandono del patrimonio. Este frontal de Sant Hilario de madera policromada, que realizaron anónimos artistas ribagorzanos entre los siglos XII y XIII, y esta pequeña arqueta de valor incalculable proceden de esta ermita de Buira, hoy en ruinas. Jorge Español, abogado: “estamos en la iglesia de Buira, muy pequeña, de los siglos XII-XIII”. Un pueblo que quedó abandonado, como su iglesia, en la que hoy los árboles y la maleza se han enseñoreado del altar y sus diminutas capillas y que hoy visita este abogado especialista en derecho internacional y político.
Español, a titulo personal, ha iniciado un recurso administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya para conseguir la devolución de las obras. “Aquí en concreto, por lo que sea, por el abandono de los tiempos, las piezas estaban muy deterioradas y se enviaron al museo diocesano de Lleida con la intención que siguieran guardando esa función religiosa que tenían, porque gracias a esa función las piezas se han conservado. Domingo Buesa, historiador: “Se entiende que estas piezas de alguna manera han representado durante muchas décadas lo que es el nacimiento de la historia de Catalunya e incluso anterior a la formación de la Corona de Aragón, porque en muchas ocasiones estamos hablando de antes del siglo XII y en consecuencia están vinculadas a lo que es la creación de Catalunya. Entonces aquí hay un problema segundo, porque claro, el nacionalismo catalán también se basa en muchas de estas piezas y ya no estamos hablando solamente de piezas con una dimensión religiosa sino que estamos hablando con piezas con una dimensión política e incluso con una carga sentimental importante”.
En uno de sus libros este historiador y actualmente presidente provincial del PP explica que la Virgen de Zaidin, una de las principales obras de arte en litigio, fue entregada a Lleida a cambio de 3.000 reales que costo la restauración del campanario de la iglesia. El recibo de compraventa es precisamente una de las muchas pruebas presentadas por el obispado de Lleida para alegar su propiedad. Y mientras tanto la Mare de Déu parece que espera contenta una decisión salomónica porque sabe que al menos sobrevivió a su pueblo hace más de 100 años. Un pueblo que como tantos otros sufrió el abandono y la rapiña de sus bienes. A esta tabla por ejemplo poco le faltó para acabar destruida o comprada por algún anticuario sin escrúpulos. Cuando viajó a Lleida servía de puerta para el coro. Hoy está restaurada a la perfección como todas las obras del museo catalán.
Montse Macià, directora del Museo de Lleida: “Yo creo que el museo de Lleida es uno de los museos mas documentados que existen en España y en Europa. Y de este tenemos precisamente una documentación muy interesante, que nos habla de que el párroco de Villanueva de Sijena envió una carta al obispo Messeguer, que es el fundador del museo diocesano, diciéndole que un anticuario había pasado por el pueblo y que le daba 500 pesetas por estas tres tablas. El obispo Messeguer, muy consciente y muy responsable con todo el patrimonio de las parroquias de su diócesis y siguiendo las indicaciones del Papa León XIII, le contestó la carta diciéndole que él también le da las 500 pesetas”.
Para enredar más si cabe el pleito jurídico la historia de este retablo no tiene precio. Su origen estaría en la propia catedral románica de Lleida, que Felipe V ordenó convertir en cuartel. Para salvarlo de la quema los canónigos lo enviaron a una parroquia de la franja de la que luego regresó por la gestión del obispo Messeguer. Hoy preside una de las salas de este museo de Lleida que abrió sus puertas el pasado 30 de noviembre y a cuya inauguración no acudió ninguna autoridad aragonesa. En sus salas se exponen actualmente una veintena de las obras en litigio y muestra al visitante la visión histórica de Lleida y sus amplias fronteras.
Tresserras: “Yo entiendo que lo mejor siendo posible es sin ninguna duda que nos podamos encontrar el gobierno aragonés, el gobierno catalán y los dos obispos, y a partir de ahí con los respectivos equipos tratar de qué modo hacemos un mejor servicio público con estas piezas tan valiosas”.
El Gobierno de Aragón siempre ha desestimado las vías judiciales porque la medida dilataría aún más el largo proceso. Pero su presidente Marcelino Iglesias sabe bien y asume que el brete entre obispos deviene en un conflicto entre comunidades autónomas, además de poder afectar las relaciones del Estado español con el Vaticano de Roma. Iglesias: “Qué sentido tendría el concordato, es decir, que el estado español acepte con la misma fuerza que una sentencia del Tribunal Supremo español el tribunal de la Signatura Apostólica si un eclesiástico no le hiciera caso. Yo quiero esperar que esto no se produzca, pero tengo que pensar también y tengo que valorar que llevamos diez años en esta situación. Por tanto yo espero y deseo que estemos al final de este proceso. Pero quiero decir con absoluta rotundidad que si el obispado de Lleida no acatara esta sentencia, evidentemente pondría en riesgo el concordato”.
Este catedrático del área de historia antigua de la Universidad de Zaragoza y autor de numerosos libros y manuales conoce a la perfección la letra pequeña del problema jurídico y político que supone el litigio de las obras. El tema le apasiona y le dedica páginas enteras en el periódico que dirige en la actualidad, el Heraldo de Aragón, el diario de más difusión e influyente en la autonomía aragonesa. Guillermo Fatás: “Sí que ha forzado al gobierno de Aragón, por ejemplo, a retirarse de la Euroregión que había capitaneado el presidente Maragall, cuando lo era, porque hay que manifestar en algún punto el desagrado de unas autoridades civiles que quieren apoyar a una diócesis aragonesa, aunque evidentemente no está en su cometido el fallar en cosas que conciernen a los obispos”.
Y mientras, en los valles y pueblos de la franja aragonesa la vida cotidiana continúa, pero con un aliciente más. El litigio está candente y es un tema de conversación. Estamos en Ejea, en el valle de Lierp. De su iglesia salieron hace cien años cuatro lienzos camino de la ciudad de Lleida. José María Ariño, alcalde del valle de Lierp: “Esto fue diócesis de Lleida y se fueron allí un tiempo y les tenemos que agradecer que las hayan conservado bien, pero ahora lo importante para mí hermano Darío es que vuelvan a nuestra tierra y luego ya decidiremos donde las guardamos para que aquí no hay peligro de que vuelva a haber robos de ese estilo”.
El pleito por estas bellas y valiosas obras de arte se ha convertido tanto en Aragón como en Lleida en un patatal de presiones del que será imposible salir sin mancharse los pies. Ya han hablado la curia catalana y la aragonesa, dos nuncios de su santidad, la Signatura Apostólica (que es el Tribunal Supremo de la Santa Sede) y hasta el mismo Papa de Roma. Ahora falta que se pronuncie en tribunal de la Rota y lo hará en los próximos meses. Y luego los políticos y las instituciones civiles. Y lo único cierto de este final que no acaba de llegar es que la decisión que se tome acabará generando estudios e innumerables tesis doctorales sobre la importancia de algo tan sencillo y vital como es la defensa del patrimonio más allá de las fronteras que hasta mentalmente nos creamos los seres humanos.

jueves, 7 de febrero de 2008

Patéticos

Los políticos españoles son, por regla general pero especialmente cuando están en campaña electoral, patéticos tanto por sus formas como por el contenido de sus declaraciones. Se pasan el dia atacándose unos a otros y haciendo promesas al electorado que ellos mismos saben que no van a cumplir. Cada día inventan y viven de polémicas artificiales. Levantan cortinas de humo para no hablar de los temas que realmente interesan al electorado. Los ciudadanos echamos de menos que los políticos hablen de sanidad, de educación, de economía, de condiciones dignas de trabajo y de medio ambiente. Todo lo demás, incluidos los artificiosos y recurrentes temas del terrorismo y de los obispos, no interesa a nadie. Bueno sí, a ellos.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Internet y periodismo social

Internet, motor del Periodismo Social
15.11.07 11:50. Archivado en periodismo
(PD).- "Los medios de comunicación tradicionales se enfrentan a una nueva realidad", un fenómeno acrecentado por la aparición de los "medios sociales". Gracias a los blogs, las redes sociales, los wiki, y en definitiva lo que se denomina la web 2.0, el internauta deja de comportarse de comportarse como un ser pasivo para convertirse en sujeto activo. Todos estos temas se están tratando en el congreso de "Periodismo Social" organizado por Caja España en Tordesillas.
A las diez de la mañana Francisco Javier Ajenjo Sebastián, Director General Adjunto de Caja España, daba la bienvenida a los asistentes a la jornada de Periodismo Social. Según ha dicho Ajenjo, el objetivo es
"Dar a conocer las novedades en la líea del Periodismo Social, una corriente que propone abordar los temas que aparecen en los medios de comunicación desde una perspectiva social, es decir, sumando a las tradicionales fuentes políticas y económicas la voz de los colectivos ciudadanos, ONG´s, asociaciones, etc."
Esta jornada, organizada por la Obra Social de Caja España, "quiere profundizar en un tipo de periodismo cercano a la ciudadanía, comprometido con la realidad y consciente de su capacidad de influencia".
El momento más emocionante de la mañana ha llegado a las 12:40, cuando Galo Senovilla, Jefe de Comunicacion de Caja España, ha anunciado que el enorme cuadro -situado en la parte posterior del salon del Parador de Tordesillas, donde se realiza la jornada- será troceado y darán a cada uno de los asistentes un fragmento: ha sido hecho por seis discapacitados psiquicos, que han entrado en el salon en ese momento recibiendo un caluroso aplauso de los asistentes al acto.
Entre otros puntos interesantes del programa, la jornada tiene prevista una mesa redonda que, bajo el nombre de "¿Interesa a los medios de comunicación la información social?", ha contado con las voces de José Manuel González Huesa, Director General de Servimedia, Miguel Ángel Rodríguez, del Departamento de Comunicación de Cruz Roja España, y José Luis Fernández Iglesias, periodista de la Cadena SER.
Tras una pausa, otra mesa redonda centrará las conferencias en la Red. "Internet y Periodismo Social. El ciudadano toma la palabra". Ahí debatirán Alberto Castillo Badal, Subdirector de Solidaridad Digital, Alfonso Rojo, Director de Periodista Digital, y Pedro Domínguez Sorio, Responsable web de Médicos sin Fronteras.
La clausura correrá a cargo de César Antón Beltrán, Consejero de Familia e Igualdad de Oportunidades, y José Manuel Fernández Corral, Director de Obra Social de Caja España.
Así concluirán unas jornadas que quieren "concienciar y sensibilizar a los profesionales de los medios de comunicación sobre la importancia de este tipo de periodismo, comprometido con la ciudadanía".

martes, 11 de septiembre de 2007

Colores, aromas y bolets

Los bosques se han vestido ya con las mejores galas para recibir al invierno. La naturaleza está ahora más exuberante que nunca, ideal para disfrutarla al máximo aprovechando sus ricos frutos, como por ejemplo las setas, o disfrutando de su variada gama de colores y de perfumes otoñales que difícilmente pueden pasar desapercibidos para el buen observador. Les aseguro que no hay otra actividad tan sana y relajante como la de adentrarse en alguno de los muchos bosques de robles, encinas, hayas o pinos que abundan en las comarcas de montaña y caminar campo a través, sin prisas y sin rumbo determinado, entre la frondosa vegetación hasta perder la noción del tiempo y alcanzar el grado de libertad de un animal salvaje, aunque cada vez resulta más difícil encontrar compañía en los espacios rurales debido al furtivismo y al abuso irracional de la caza autorizada.
El bosque, como la calle, es para las personas una buena universidad en la que pueden aprenderse muchos de los secretos de la vida. Los colores, los aromas y los silencios hablan constantemente un lenguaje escatológico que hay que saber interpretar como lo hacen los hombres del campo. En las últimas semanas he tenido la oportunidad de pasarme muchas horas caminando en solitario por los bosques del Montsec y reconozco que he aprendido muchas cosas que antes no sabía, especialmente a observar a los animales, a admirar la fauna, a conocer las propiedades de algunas plantas medicinales y a distinguir las setas comestibles de las venenosas. El bosque nos enseña a sobrevivir y a prescindir de lo superfluo.
Nadie podrá negar que no sea cultura conocer cada una de las plantas que crecen en el campo y las aplicaciones terapéuticas que pueden tener. Nunca he sido amigo de los fármacos y cada vez me apasiona más la medicina popular y tradicional. Todos deberíamos saber que productos y plantas tan comunes en nuestro entorno como el ajo, la albahaca, la amapola, el boj, la manzanilla, la cebolla, la col, el enebro, el espliego, el eucalipto, el hinojo, la grama, la higuera, el maíz, el nogal, el olivo, el olmo, la ortiga, el romero, la rosa, el saúco, el té, el tomillo, la miel, el tomate o la zarza no están de mero adorno, sino que pueden tener aplicaciones terapéuticas en casos de problemas gástricos, renales, reumáticos, torceduras, insomnio, otitis, conjuntivitis, malas digestiones, infecciones intestinales, granos cutáneos, quemaduras, hipertensión, estreñimiento, lumbalgia, circulación sanguínea, catarros, verrugas, tos o anginas. La lista podría ampliarse de tal manera que si todos estos remedios caseros se reduciría el déficit de la sanidad pública, pero eso parece no interesar al Gobierno y a la industria farmacéutica.
Entre los frutos más atractivos del bosque están, sin duda, los hongos. Esta ha sido una buena temporada para los buscadores de setas, ese manjar exquisito que surge milagrosamente de la tierra para deleitar al paladar y enriquecer la cultura gastronómica. La recogida de setas se ha convertido en una actividad turística y comercial que corre el peligro de masificarse en determinados momentos, lo cual es perjudicial para la integridad de los bosques. No es bueno que los montes se conviertan los fines de semana en algo parecido a la calle Mayor y que se llenen de buscadores inexpertos, verdaderos depredadores del paisaje, que a su paso dejan el suelo irreconocible. En España hay poca cultura ecológica y poco control sobre los buscadores de setas o los cazadores, convertidos en muchos casos en exterminadores de la flora y fauna. Debería hacerse más pedagogía de la seta y en esa línea es un acierto la edición de la obra “Bolets de les Terres de Lleida”, donde se recogen más de 200 especies -comestibles y tóxicacs- que se pueden encontrar en nuestros bosques. en el campus universitario de Teruel cada lunes los expertos asesoran a los recolectores de fin de semana. Un buen sistema para aclarar las dudas y evitarse sorpresas desagradables.

Bajo el viejo cedro d'Àger

Son las 23.30 horas del 21 de agosto del 2002. La referencia horaria no tendría nada de particular si no fuera porque, por primera vez, escribo La Rambla a la luz de la luna debajo de uno de los tres viejos cedros del jardín. Si no es luna llena poco le falta, tengo el astro a mis espaldas, exuberante, iluminando la noche y el teclado del portátil. La emoción es tan grande que me cuesta concentrarme. Tengo música de fondo y no es clásica ni pop ni blues. Más bien suena a tecno monegrino. Un monótono concierto de grillos ha sustituido al canto coral de las cigarras que me ha acompañado durante la siesta. De todas formas es una música agradable y relajante. Utilizando el lenguaje juvenil diría que es alucinante. A estas horas de la noche hace fresco en Áger -algo que siempre es de agradecer a estas alturas de verano- y casi apetece ponerse un jersey. No me negarán que con esta ambientación resulta complicado encontrar el punto de inspiración necesario para continuar el artículo, pero el deber empuja más que la quietud de la noche.
Este agosto está siendo un mes espléndido para quienes no nos gusta la playa. No siempre se puede dormir en verano con pijama de invierno. Lo siento por los que viven del turismo de masas, de la sangría y del pollo con patatas, pero ya se sabe que nunca llueve a gusto de todos. Este año el tiempo me ha favorecido. La temperatura es idílica. El escenario, virgiliano. ¿Qué más se puede pedir después de tres semanas de relajación total al abrigo del bíblico Montsec? He dicho bíblico porque nadie ha impugnado aún la ancestral leyenda que dice que fue aquí donde se posó el arca de Noé cuando descendió el nivel del agua tras el diluvio universal. Muchas veces, cuando miro ensimismado hacia la cima de este mítico monte, creo que estoy ante el auténtico Ararat. Tal vez es por la diversidad de animales que abundan por sus contornos esculpidos en sedimentos de la era secundaria. Algunos ejemplares son mis vecinos. Convivo con desvergonzados gorriones, mariposas, hormigas, garzas, jilgueros y con un loro descarriado que se ha vuelto loco tras perder a su compañera en extrañas circunstancias. Hoy mismo he tenido que desalojar a un descomunal sapo que pretendía ocupar el jardín. Otro día el intruso fue una serpiente verde de casi dos metros(Malpolon monspessulanus), que ya tengo fichada en mi álbum de fotos. Nunca había visto una culebra tan grande.
Llevo tres semanas prácticamente desconectado del mundo y no me da vergüenza confesarlo. Nunca pensé que fuera tan fácil vivir al margen del fenómeno global que nos domina en el devenir cotidiano. Lo primero que hice al llegar a Áger fue desprenderme del reloj, aunque no he conseguido que el tiempo pase más lentamente. Otro hábito que recomiendo a mis colegas de profesión es ver poco la tele, aparcar el móbil y leer la prensa al atardecer, cuando muchas de las noticias ya han caducado. Les aseguro que se vive con otro ritmo. Josep Pla dejó escrito que “la Vall és un paradís llunyà i remot, que gaudeix d’una pau divina” y yo lo suscribo. Hoy estoy algo desencantado porque una caminata hasta el Port d’Àger me ha permitido comprobar el estado de abandono en que se encuentran los restos de la antigua calzada romana que llegaba hasta Balaguer. A estas alturas es una indecencia política y cultural que no se haga ningún esfuerzo por recuperar y proteger un patrimonio tan valioso como este, sobre todo cuando desde otras instancias se intenta que la Unesco declare el congosto de Mont-rebei patrimonio de la humanidad. Hace un año las excavadoras destruyeron restos de una necrópolis paleocristiana excavada en un campo contiguo al cementerio de Àger. La primera autoridad local no sólo justificó la actuación por la necesidad de ampliar un camino sino que tuvo la desfachatez de afirmar que los restos se conservarán mejor debajo del asfalto. Vamos bien!. Machado le cantó a un olmo centenario, yo me conformo con glosar las virtudes de un viejo cedro.

Salvajada en el Rosari

Los responsables de la todopoderosa estación de esquí de Baqueira-Beret han cometido -con el presunto consentimiento de la autoridad administrativa y judicial- la mayor salvajada que puede cometerse contra el medio ambiente. El pasado 24 de diciembre, la entidad ecologista Ipcena denunció que unos empleados de la empresa habían colocado varias cargas explosivas en el más grande de los lagos del glaciar del Rosari, a más de 2.300 metros de altitud, para poder bombear agua hacia sus depósitos de captación. Es un escándalo que una empresa privada pueda atentar grave e impunemente contra un lago glaciar, el símbolo más genuino de la naturaleza, infringiendo todas las leyes de protección establecidas. Ha pasado casi un mes desde la denuncia sin que ninguna administración competente en la materia haya abierto la boca, lo que puede interpretarse como la aprobación y/o justificación de la tropelía cometida. Deduzco, pues, que estamos en un país tercermundista gobernado por instituciones folclóricas y bananeras que no merecen ser respetadas por los ciudadanos. Un país donde la delincuencia de cuello blanco tiene bula y donde la actuación de determinados órganos judiciales y administrativos está creando una alarma social insostenible.
A mi no me ha sorprendido lo ocurrido en Baqueira, pues no es la primera vez que en sus dominios se comete una agresión contra el ecosistema por simples intereses especulativos de la empresa. Nunca le ha pasado nada. Si alguien hubiera realizado voladuras en un lago helado para extraer agua de forma ilegal, como ha hecho Baqueira, habría sufrido el rigor de la ley y, posiblemente, habría acabado con sus huesos en la cárcel. Los ciudadanos no entendemos porqué Baqueira ha de recibir un trato de favor de las administraciones, que en este caso ni siquiera se han molestado en investigar lo ocurrido. ¿Podemos tener confianza en las instituciones encargadas de velar por el cumplimiento de la ley? Ninguna. Existen demasiados indicios para creer que la prepotencia que está demostrando Baqueira tiene mucho que ver con el amiguismo que se practica en la política española y catalana y, por supuesto, a la clase de clientes que pasan sus vacaciones de invierno en el complejo, entre ellos los miembros de la familia real, del Gobierno central y autonómico, industriales, financieros y demás chusma. Si no recuerdo mal, el Príncipe Felipe eligió los paradisíacos paisajes del valle de Aran para rodar el primer capítulo de la serie de televisión “España salvaje”. Creo que se equivocó de título. La serie debería haberse llamado “Los salvajes de España”, en honor a sus anfitriones de Baqueira. Si las más altas instancias del país bendicen la infracción cometida por un particular rico y poderoso, ¿qué fuerza moral tienen para obligar al resto de los españoles a respetar la legalidad y el medio ambiente?.
Desde la apertura de las pistas de esquí de Baqueira-Beret, hace más de 35 años, los ecologistas han denunciado numerosas actuaciones irregulares en sus dominios esquiables, sin que las autoridades competentes hayan puesto freno a tanta devastación. Las voladuras realizadas en el lago del Rosario son una clara demostración de que la política medioambiental de la Generalitat es contradictoria, fraudulenta y está al servicio de intereses particulares. Es evidente que Baqueira tenía mecanismos legales más convincentes que la Goma-2 para conseguir agua para sus cañones de nieve artificial, pero no los utilizó porque sabe que, haga la barbaridad que haga, no recibirá ningún reproche ni sanción. Ya que las administraciones no cumplen con su deber y la sociedad que explota las pistas de Baqueira no demuestra ningún interés por respetar el medio ambiente, lo único que se puede desear es que sea la propia naturaleza la que pase factura a tanta salvajada. Y si este año ha sido una ola de frío siberiano la que ha dejado sin agua al complejo, rogar para que en próximas temporadas la estación reciba como compensación una ola de calor sahariano. Es lo mínimo que se merecen!.

Àger-2

Paulino, el quiosquero de la Rambla de Ferràn que me nutre habitualmente de prensa, hace cada año el mismo gesto de incredulidad cuando llega el 1 de agosto y le digo que me guarde todos los diarios, por riguroso orden de publicación, hasta que vuelva de vacaciones. Seguramente no entiende que para mí ese proceder supone romper las cadenas que me atan con la rabiosa actualidad, con las noticias. Es como para un médico dejar de ver batas blancas y oler a cloroformo: una liberación necesaria para disfrutar realmente de las vacaciones. Sin diarios que leer y sin tele que tragar es como si en el mundo que hay más allá del entorno vital no pasara nada. Pero, inevitablemente, pasan cosas y en los diarios quedan impresos todas aquellas noticias que uno quiere ignorar temporalmente. Mi desembarco en el atractivo pueblo de Àger(sería más preciso si pusiera aterrizaje porque tal como está la carretera se llega más rápido y cómodo por el aire) ha coincidido con la noticia de que Cultura ha expedientado al Ayuntamiento por unos supuestos daños a los restos de la necrópolis paleocristina durante las obras de ampliación y asfaltado de un camino que conduce a la cima del Montsec. No conozco el alcance del deterioro sufrido por varias tumbas del yacimiento, pero en cualquier caso la intervención no debería quedar impune. En este caso es tan responsable el consistorio de Àger como el Departamento de Cultura por no proteger debidamente el recinto. Todo lo que signifique borrar las huellas del pasado o destruir el patrimonio cultural colectivo es una mala noticia para un pueblo con un pasado envidiable y con un futuro prometedor. El valle d’Àger es uno de los parajes más idílicos que podemos encontrar en nuestro prepirineo, a apenas 40 minutos de Lleida. Sus paisajes, presididos siempre por la majestuosa y misteriosa sierra del Montsec, sus pueblos, sus tradiciones, su clima y su historia constituyen una buena razón para adentrarse en un mundo de silencios, de sensaciones y de contrastes. No seré yo quien descubra los encantos naturales del valle d’Àger, pues más allá de las actividades lúdicas que pueden practicarse(excursiones, hípica, vuelo libre en ala delta o parapente, deportes náuticos, etc.) ofrece inmensas posibilidades turísticas y un valioso patrimonio cultural que debe divulgarse un poco más. Lo que hace falta ahora es que las propuestas del Consorci del Montsec Sostenible se materialicen y no ocurra como con otros proyectos impulsados por la Generalitat, que se los lleva el viento. Iniciativas como la del Observatori Astronòmic y el Centre d’Observació de l’Univers deben ser la piedra angular del desarrollo económico de una zona que hasta la fecha ha estado olvidada por las administraciones. La Generalitat anunció a finales del año pasado a bombo y platillo que invertirá en la zona alrededor de 5.600 millones de pesetas en los próximos cuatro años. ¿Habrá dinero para restaurar la Colegiata de Sant Pere? ¿No será otra fanfarronada de las muchas a que nos tiene acostumbrados el Gobierno Pujol? El tiempo lo dirá. Algunos lugareños me han suplicado que no hable mal de Àger pero que tampoco haga demasiada propaganda positiva del pueblo porque temen perder la tranquilidad. Si no la han perdido ya es porque las obras de mejora de la carretera desde Balaguer hasta la conexión con la vía del Doll, que deberían estar acabadas desde hace años, se pararon en Fontdepou. Es obvio que el futuro del valle está en el turismo, pero cuando llegue el momento habrá que arbitrar medidas para conseguir un turismo equilibrado y sostenible que frene el despoblamiento y mejore las condiciones de vida de sus gentes. No descubro nada si digo que Àger es un lugar fascinante e ideal para el descanso. Se respira aire puro, se come bien, se descansa mejor, las noches de luna llena hechizan, las salidas de sol son de una belleza inigualable y las aguas de sus fuentes rejuvenecen. Durante la pasada Festa Major escuché que un hombre mayor hacía el siguiente comentario a sus acompañantes: “Este pueblo es tan sano que tuvieron que matar a un forastero para estrenar el cementerio”. Me quedé de piedra.

Anielle existe

“Ainielle existe. En el año 1970, quedó completamente abandonado, pero sus casas aún resisten, pudriéndose en silencio, en medio del olvido y de la nieve, en las montañas del Pirineo de Huesca que llaman Sobrepuerto”. Con esta escueta descripción comienza “La lluvia amarilla”, un libro melancólico en el que el escritor Julio Llamazares relata una historia conmovedora sobre como fueron los últimos días de su último habitante. Es éste un libro que recomiendo a todos los que quieran solidarizarse con el injusto destino de los hombres y mujeres que han vivido y viven en zonas rurales, aislados del mundo y de la realidad por circunstancias no queridas de la vida. Quienes no hayan nacido y vivido en un pueblo pequeño, condenado a desaparecer o, como mínimo, a quedar despoblado en un corto plazo de tiempo, posiblemente no entenderán el verdadero motivo que me ha impulsado a escribir esta columna, mientras a escasa distancia de mi banco se juzgaba a un vecino de Voloriu que mató a tiros a su padre, uno de los crímenes más execrables que puede cometer el ser humano. No es fácil interpretar desde una visión urbana la dificultad de vivir en una aldea de montaña, ni entender el tremendo drama humano que hay detrás del melancólico ritual de cerrar la última casa de un pueblo. En España hay centenares de pueblos que, como Ainielle, se han quedado deshabitados en los últimos cincuenta años por falta de un futuro esperanzador para sus habitantes. Nuestro Pirineo está lleno de ejemplos de pueblos que no hace demasiado tiempo tuvieron un hilo de vida esplendorosa. Hoy, como Ainielle, son meras ruinas fantasmagóricas que apenas despiertan la compasión de nadie, aunque a veces se convierten en atractivo turístico, en refugio de personas socialmente desarraigadas -llamadas finamente neorurales o desheredadas del capitalismo salvaje- y en argumento de películas o de novelas de corte psicológico. También hay otros pueblos que se resisten a claudicar ante las inercias de los tiempos que corren gracias a esa figura insólita y fascinante conocida en unos casos como “el último habitante” y en otros como “el loco del lugar”. El libro de Llamazares no deja indiferente al lector cuando describe la soledad que siente el protagonista en los duros y largos inviernos después del suicidio, por desesperación, de su querida Sabina. O cuando recuerda a todos los vecinos y amigos que se han muerto o han emigrado a la ciudad huyendo de esa soledad que acaba desembocando en la locura. O cuando, sin apenas contacto con el mundo, se imagina qué pasará en el pueblo cuando el se muera, posiblemente atrapado dentro de su propia casa, y lleguen los curiosos para saquearlo, algo que no se sucederá mientras él siga vivo. Historias como las de este aldeano de Ainielle que se aferra a sus raíces abundan en nuestros pueblos y gracias a ellas muchos siguen en pie. “José, un hombre de los Pirineos”, es el título de otro libro en el que el etnógrafo oscense Severino Pallaruelo describe las vivencias de José Castillón, un hombre de 78 años que reside en su aldea natal, La Mula, con la única compañía de su hermana. A diferencia del último habitante de Ainielle, José vive desde hace 50 años la soledad con otro espíritu. No es huraño ni desconfiado con los visitantes, sino que tiene una gran personalidad y disfruta hablando con la gente que le visita ocasionalmente. Sus actividades habituales no le permiten aburrirse, ya que cuida 200 ovejas, 50 cabras, 80 colmenas, dos burras, perros, gatos, gallinas y cerdos. También trabaja un huerto, elabora conservas, corta leña para el fuego, repara la casa y fabrica cestos y cucharas. Podría decirse que José (a quien me imagino con boina, enjuto, muy ágil para su edad y fumador empedernido) lleva una vida íntimamente ligada a la naturaleza. Sólo la radio le mantiene informado de lo que ocurre en el mundo. Ainielle, La Mula y otros muchos casos que no conocemos son el resultado del progreso y de la falta de una política de equilibrio territorial. Por eso aplaudo, sin que sirve de precedente, el plan impulsado por la Generalitat para el desarrollo sostenible del Montsec. Espero que no sea tarde para muchos pueblos que están a punto de cerrar por falta de quorum.

Àrreu

El otoño, con su escala de colores perfectamente reflejada en los frondosos bosques pirenaicos, es la estación ideal para el psicoanálisis, para saber de dónde se viene y a hacia dónde se va. Yo sé perfectamente quién soy y de dónde vengo, pero lo que tengo cada vez menos claro es hacia dónde camino y de dónde quiero ser. Esto no es un juego de palabras, sino fruto de una reflexión personal que hice mientras caminaba por el empinado sendero que lleva desde el pueblo de Borén a la ermita de la Mare de Déu de les Neus d’Àrreu, en el Pallars Sobirà. El lamentable estado de conservación en que se encuentra este edificio de fervores pasados estimuló mi espíritu de contradicción y de oposición hacia todo poder establecido. Catalunya no podrá presumir nunca de ser un país moderno mientras tenga gobernantes que tratan con tanta frivolidad cuestiones tan importantes como la protección del medio ambiente y del patrimonio cultural. El Pirineo leridano está lleno de ejemplos evidentes de la desidia de la Administración, tantos que ya empiezo a cuestionarme si vale la pena ser contribuyente del sistema. Estas visiones apocalípticas de la realidad son las que a uno le hacen abdicar de muchas ideologías y avergonzarse de todas de las jerarquías opresoras de esta sociedad. No quiero ocultar que fui una de las 700 personas que participaron el pasado fin de semana en la marcha popular organizada por un centenar de entidades ecologistas y excursionistas en contra de la proyectada ampliación de Baqueira-Beret hacia el celestial valle d’Àrreu. Es penoso comprobar como algunos alcaldes de la zona, que aprovechan cualquier oportunidad para airear su mal entendido progresismo, han conseguido manipular las mentes y las voluntades de sus habitantes hasta conseguir silencios cómplices para la autodestrucción. A partir de ahora rezaré cada día a la Mare de Déu de les Neus para pedirle que no permita la destrucción de este precioso valle y castigue a los especuladores como se merecen. Doy una idea: ya que los alcaldes, los obispos y los políticos no están por la labor, propongo desde aquí reconstruir la ermita con aportaciones de los ecologistas y convertirla en un símbolo de la resistencia contra los depredadores del Pirineo. Para ello propongo que el portavoz de Ipcena, Joan Vázquez, organice una caminata cada quince días e inicie una colecta con el fin de dignificar el santuario antes de que el binomio capital(Catalana de Occidente) y poder(Generalitat) lleven a cabo uno de los primeros genocidios paisajísticos del siglo XXI. Con ello, los pallareses perderán lo único valioso que les queda. Qué equivocados están todos aquellos que piensan que con la invasión de Baqueira-Beret se acabarán sus problemas. Cuando los especulares hayan secado los ríos para fabricar nieve, talado los bosques y comprado sus casas, bordas y prados, ¿qué les quedará?. Nada. Acabo de leer de una sentada el libro “Jo no sóc de Barcelona”, siete visiones sobre la pugna Catalunya-Barcelona presuntamente escritas “de bon rotllo” por siete profesionales de la pluma afincados lejos de la capital del mambo. Pau Echauz, desde Ponent, y Albert Villaró, desde el Pirineu, han dibujado -no podía ser de otra manera- una realidad menos idílica de la relación entre la metrópolis centralista y el mundo rural. De toda la lectura guardo destaco algunas referencias críticas de Villaró referidas al territorio que le circunda. Así, al definir a los pririnencs, señala de forma casi premonitoria: “Hem deixat malmetre mig país, i seria il.lús dir que tota la brutícia que trobem escampada arreu la porten de fora(...) Sense un projecte clar de cap on volem anar, cada dia més materialistes y cobdiciosos, tenim la vista posada en un monocultiu turístic, guanys ràpids que potser acabaran algun dia en catàstrofe. Segurament ens mereixem tot el que ens passa i encara una moca més(...) Ens estem allunyant cada dia més del medi que ens envolta, oblidem el llegat que ens han transmès generacions i generacions. En només vint anys n’haurem perdut ja el llibre d’instruccions, sense cap possibilitat de recuperar-lo”. El mensaje de Villaró gana vigencia con todo lo que está pasando en nuestro Pirineo.

La merda de Pujol!

Pido disculpas de antemano al presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, por el título que encabeza este artículo, que de ninguna manera pretende ser ofensivo hacía su persona ni hacia el digno cargo que representa. Sólo la coincidencia entre su ilustre apellido y el topónimo de un pequeño pueblo del Pallars Subirà al que fui a parar casi por casualidad en una de mis excursiones veraniegas, puede confundir al lector, sin que en este caso existan motivos para hacer lecturas malintencionadas. La fugaz visita a Pujol, en compañía del maestro y amigo Juanjo Rodellar, me produjo un impacto tan negativo que me hizo vomitar una sarta de imprecaciones y abandonar apresuradamente el lugar con una exclamación tan irreverente como la que figura al inicio de esta página. Cuando a primera hora de la mañana enfilé la carretera C-147, nada hacía presagiar que la gira por el Pirineo -que incluía una travesía por parajes cautivadores de diferentes valles y una suculenta comida en el restaurante Montseny de Espui(Vall Fosca)- sería recordada por una vivencia tan cochina; sobre todo, después de hacer una parada obligatoria en Gerri de la Sal, un pueblo que me trae buenos recuerdos profesionales. El viajero pudo comprobar que las obras de restauración de la colegiata románica de Santa Maria han avanzado desde mi anterior visita, aunque no al ritmo que sería deseable para devolver al antiguo monasterio benedictino el esplendor que tuvo en el pasado. Un vecino ha devuelto la silla del abad, que desde hace décadas tenía en su casa como un mueble más sin que nadie lo supiera. En el pueblo todos están convencidos de que si este conjunto monumental en ruinas estuviera en Barcelona o en sus proximidades ya haría tiempo que estaría rehabilitado, algo que yo también suscribo. A la salida de Gerri hay un desvío a la izquierda que lleva al valle de Corts, donde destacan pueblos tan atractivos como Peramea, Bretui, Balestui, Canals, Cortscastell, Montcortés de Pallars y, por supuesto, Pujol, todos ellos gravemente heridos de muerte por la despoblación. Sin embargo, reconforta ver como los antiguos vecinos de Bretui, Peramea(residencia del Conde de Pallars) o Montcortés(famoso por su estany de origen cárstico) reforman sus casas y aumentan las segundas residencias. Pero lo que ocurre en Pujol, donde sólo viven tres familias, no tiene nombre y merecería la rápida intervención de las autoridades sanitarias. Nada más aproximarse a las primeras casas del pueblo, un olor pestilente invita a dar media vuelta y dejar la visita para otra ocasión. Un corto recorrido sirve para comprobar el origen de tan repulsivo ambiente: las toneladas de excrementos procedentes de una granja de vacas que se desplazan inconteniblemente por la ladera de la montaña hacia uno de los barrancos que desembocan en el Noguera Pallaressa a la altura del desfiladero de Collegats. Nunca mis ojos habían visto una escena similar y eso que en asuntos de mierda incontrolada nunca se acaban las sorpresas. El Pirineo leridano, que aspira a vivir de la actividad turística, no puede permitir situaciones como las de Pujol, impropias de un país moderno. Invito al viajero presidente de la Generalitat a visitar de incógnito el paraje descrito y a comprobar como se incumple la normativa que prohibe construir granjas en el casco urbano. Es notorio que, además de los purines, gran cantidad de sustancias nocivas y tóxicas van a parar a los ríos y acuíferos sin que las autoridades controlen este tipo de vertidos incontrolados que tanto daño causan al medio ambiente. Ni las administraciones pueden ser tan permisivas ni los jueces tan benévolos con los infractores, archivando las diligencias a pesar de existir indicios concluyentes de culpabilidad. Sólo así se entiende que los propietarios de algunas explotaciones ganaderas estén haciendo lo que les dé la gana y que Lleida sea la demarcación catalana con más acuíferos contaminados por purines. Un informe señala que el 56 por ciento de las muestras tomadas por la Generalitat en 1999 en las comarcas con mayor cabaña porcina(Noguera, Segrià, Segarra, Urgell y Pla d’Urgell) supera el nivel de nitratos permitido(50 miligramos por litro). President, Catalunya no va bé!

La Vall Fosca

“D’aquí en diuen la Vall Fosca/perquè està molt enclotat;/quan a altres llocs el sol brilla/pels d’aquí ja s’ha amagat”. Así reza una de las estrofas del Romanço de la Vall Fosca escrito por Jaume Arnella. Hace treinta años tuve la enorme placer de descubrir este rincón de ensueño, bañado por el río Flamicell, a través de las postales de verano que Joan Romans Riera(e.p.d.) publicaba periódicamente en el desaparecido “Diario de Lérida”. Desde entonces el pequeño valle ha sufrido cambios significativos, como he podido comprobar en una visita reciente. La industria hidroeléctrica ha dejado huellas profundas en uno de los paisajes más vírgenes que existen: mucho cemento, poca agua en los riachuelos y una población autóctona sumamente envejecida. Unos cambios que, de momento, no están afectando a la sostenibilidad del territorio. Y si no ha sido así es básicamente porque todavía no ha sido atacado por ese virus inatacable que es el turismo de masas. Me refiero a la invasión de “pixapins” y “quemacos” procedentes de la Barcelona imperial. No crean que los primeros son los que se mean debajo del primer pino que encuentran y tiran las latas de refrescos a la cuneta de la carretera, sino aquellos que exclaman nada más iniciar una excursión por la montaña: “Estos de Lleida podrían tener asfaltado el camino!”. Los segundos son igual de peligrosos e indeseables. El amigo y catedrático de Periodismo de la Universitat Pompeu Fabra, Josep Maria Casasús, escribía hace unos días en “La Vanguardia” que “no hay otro lugar en el mundo donde se concentren tantos “quemacos” auténticos como en el Pallars Sobirà, según se sube a Baquèira, a mano derecha”. La descripción se completaba con la siguiente definición: “El “quemaco” es el catalán o catalana de ciudad que experimenta un honrado pasmo al contemplar un panorama sublime”. Y añadía Casasús: “Què maco! suelen exclamar en el breve trayecto que transcurre entre el coche que acaban de aparcar y el restaurante que un amigo les ha recomendado. El placer de asombrarse es muy breve. El “quemaco” genuino es un modelo típico de catalán de nuestra época”. A mí, la verdad, esta fauna dominguera me hace tan poca gracia que no me importaría que estuviera en peligro de extinción. Cuestiono que entiendan de valores subliminales quienes no saben respetar la naturaleza y temo que cuando estas aves rapaces del paisaje descubran la Vall Fosca la dejen triturada e irreconocible como han hecho en otros lugares. Hay proyectos turísticos en marcha, como la construcción de unas pistas de esquí en la montaña de Fluvià, que constituyen una seria amenaza para la integridad de uno de los parajes más vírgenes que quedan en nuestro Pirineo. Todos podemos estar de acuerdo en que los habitantes de la Vall Farrera necesitan alternativas para mejorar sus condiciones de vida, pero ese revulsivo económico, en un territorio que goza de un rico patrimonio natural, no debería depender nunca de la industria de la nieve. La Vall Fosca tiene unas posibilidades turísticas enormes que quedarán hipotecadas en el mismo momento que la Generalitat autorice la futura estación de esquí, las urbanizaciones y los complejos hoteleros que inevitablemente surgirán en su área de influencia. “El turista ho vol tot verge/per poder-lo embrutar./I un cop brut va a altres contrades/i a aquell lloc no hi vol tornar”, dice el Romanço de Arnella. Las administraciones deberían favorecer menos a los grupos especuladores y promover un paquete de iniciativas ligadas al turismo de calidad y respetuoso con el medio natural. Existen muchas fórmulas para beneficiar al territorio sin destruirlo. Sólo es cuestión de ponerle cariño e imaginación. Suscribo totalmente la postal del colega Pau Echauz titulada “Remontando el Flamicell”, donde resalta los numerosos atractivos de la Vall Fosca, como el teleférico, las montañas de más 3.000 metros de altura y las decenas de lagos que invitan al excursionismo, sin olvidar la gastronomía y la paz que se disfruta en pueblos como Cabdella, Aiguabella, Astell, la Torre de Cabdella, Espui, Pobellà o Gramenet. Cualquiera, parafraseando al místico, exclamaría: “¡Es imposible que en el mundo haya otra belleza igual!”. ¿Será siempre así?.

Àger

La vall d’Àger es uno de los parajes más idílicos que podemos encontrar en el prepirineo leridano. Sus paisajes, presididos siempre por la misteriosa sierra del Montsec, sus pueblos y su historia constituyen un buen motivo para perderse en un mundo de silencios, de sensaciones y de contrastes. Más allá de la aventura lúdica, de los fósiles o de los vuelos en ala delta, el valle es un lugar ideal para el descanso y una buena alternativa al turismo de alta montaña. Una de los mejores embajadores de esa tierra es, sin duda, Josep Maria Rexach, la persona con la que alterno esta página dominical. La semana pasada, cuando leí su artículo dedicado a las excelencias gastronómicas de Casa Mercè de Fontdepou, la boca se me hizo agua. Desde entonces sólo pienso en el día en que podré encontrar una excusa para visitar ese restaurante especializado en cocina casera, que es la que más gusta a todo el mundo. Estoy seguro de que en los encantadores pueblos del valle, como Àger, Corçà, Agulló, La Règola, Millà, Els Massos de Millà, Vilamajor, etc., habrá otros locales de similares características que prometo descubrir este otoño. En este país, comer caro es lo habitual en muchos restaurantes. Sin embargo, comer bien es un privilegio. Rexach (con lo poco que cuesta escribir bien tu apellido, eh Ritxi!) es un privilegiado al tener una residencia en Àger que él ha convertido en un rincón ideal para el reposo y para la inspiración literaria. Acaba de ganar el premio de ensayo Sant Miquel d’ Engolasters, que anualmente concede una entidad cultural andorrana, por un trabajo sobre el origen y evolución histórica de los aforismos. Sólo alguien como él, bohemio, soñador y anárquico, que tiene la posibilidad de replegarse interiormente en un lugar como Àger para pensar y crear, puede ser capaz de profundizar en una cuestión tan literaria como filosófica. Según el diccionario, el aforismo es una sentencia breve y doctrinal que se propone como máxima. Es algo más escatológico que el refrán. Me alegro por el premio que le han dado al colega, porque le permitirá seguir profundizando en los verdaderos aforismos de la vida. El otro día pasé por su librería “Barataria”, en la calle de Sant Ruf, para felicitarle y salí de allí con dos libros pagados a precio de coste y un tercero regalado, que curiosamente se titulaba “100 aforismos”, de Javier Pardo Camacho, de los cuales me he permitido la licencia de seleccionar el número 95 como homenaje a todos los que escriben sin pretensiones mundanas y de inmortalidad: “Si creas para que te quieran después de muerto, ya lo estás”. No hay nada que sea tan cierto como eso. Alguien se ha atrevido a decir que el mundo funciona con amor a pesar de estar hecho de aforismos. También es cierto que el mundo da muchas vueltas y que para triunfar sólo hay que saber aprovechar la vuelta buena. También en la vall d’Àger, donde junto a las cosas buenas se dan paradojas inconcebibles en un país moderno que está a punto de entrar en el siglo XXI. El otro día me explicaron que las doce casas habitadas de Los Massos de Millà, una pedanía que depende de Àger, todavía no tienen agua corriente. Y si no la tienen no es por falta de agua en sus fuentes, que abundan en el término municipal, sino por un capricho del alcalde de Àger, el convergente Martí Sentenach, que lleva ocho años incumpliendo la promesa de llevarles el agua. No puedo creer que a estas alturas, en plena era de las nuevas tecnologías, ocurran cosas así. Dejar a alguien sin ducha, sin lavadora, sin teléfono o sin luz es condenarle a vivir como en la Edad Media. Un alcalde que hace oídos sordos a las necesidades de sus vecinos y los discrimina no merece ocupar un cargo público. Además, las autoridades y los responsables del partido al que pertenece este alcalde deberían tomar cartas en el asunto para impedir que siga abusando de unos ciudadanos a los que está obligado a servir.

Agua

HISTORIAS DE AGUA
Desde hace muchos años tengo la sana costumbre de no beber agua del grifo si no es absolutamente necesario. Tengo una gran debilidad por las fuentes, es decir, por el agua en su estado más puro y natural. El sabor a cloro, a purines y a otras materias orgánicas me ocasiona una intranquilidad nauseabunda. El agua, evidentemente, es vida y por eso no me importa hacer una porrada de kilómetros para abastecerme de agua de boca. El pasado fin de semana, como suelo hacer varias veces al año, fui a buscar agua a un manantial que descubrí hace tiempo en la cara oeste del macizo del Turbón, muy cerca del pueblo oscense de Campo. El viaje en cuestión se ha convertido ya en un ritual relajante. Nadie puede imaginar el placer que siento al contemplar cómo brota el agua de la roca, cristalina y siempre gélida. Más que un espectáculo de la naturaleza, una fuente siempre es un milagro, un tesoro, el inicio de un ciclo vital...una esperanza. Disfruto llenando las garrafas porque sé que al llegar a casa no tendré que beber agua del grifo durante un tiempo. La de esta fuente del Turbón, cuyo nombre ignoro, es la predilecta, y no sólo por sus conocidas propiedades que se han ido transmitiendo de generación en generación, sino porque hace funcionar el “motor” como ninguna otra. Créanme, es un agua que crea adición. Cada vez que voy a buscar agua me lo tomo como una excursión, como un día de campo, predispuesto para disfrutar de los bellos paisajes de la ribera del Ésera, un río que ahora baja caudaloso debido a las últimas lluvias. En esos viajes es obligado también coger fuerzas en alguno de los buenos restaurantes que hay en el valle. Yo soy un cliente asiduo del Hotel del Ésera de Santaliestra, situado en la carretera que va de Graus a Benasque. El restaurante tiene delante un extenso parking y desde el comedor se puede vigilar que nadie te desvalije el coche. Desde hace más de dos años, Santaliestra está siendo noticia por su tenaz oposición contra el proyecto de construcción de un pantano en su término municipal. Un embalse que la Administración quiere construir en el cauce del Ésera para aumentar las dotaciones del Canal de Aragón y Catalunya, un derecho legítimo que tienen los regantes. La lucha de este pueblo, cuyos vecinos han impedido la entrada de las máquinas de la Confederación Hidrográfica del Ebro(CHE) y se han enfrentado a los cuerpos especiales de la Guardia Civil, me recuerda, con algunos matices, a la que se libró inútilmente en Tiurana durante mucho tiempo. A diferencia de la población leridana, Santaliestra no desaparecerá bajo las aguas del futuro pantano, a no ser que se reviente la presa. “Regante, lo que necesitas es amor. Pantano no”, reza una pintada a la entrada del pueblo. Los vecinos de Santaliestra y de los pueblos de la comarca no quieren el pantano porque dicen que la presa se construirá en una zona insegura desde el punto de vista geológico. La otra parte, los regantes, tienen derecho a disponer de más agua para regar, pero que nadie olvide que toda la gente que rechaza el pantano también tiene derecho a vivir segura, sin sobresaltos. Por eso los vecinos de Santaliestra exigen paralizar toda la maquinaria administrativa hasta que los estudios demuestren que la construcción de la presa no comportará ningún peligro. Según algunos estudios, en caso de producirse una catástrofe, Graus quedaría inundado en 26 minutos, Perarrúa en 8, Besians en 5 y Santaliestra en 1. Los vecinos aseguran que en la vida útil del pantano(en cualquier momento de los próximos 100 años) hay un 90 por ciento de probabilidades de que el agua arrase los pueblos situados aguas abajo de la presa. La cosa es seria y nadie puede jugar con los temores de la gente. Estoy a favor de éste y de cualquier otro pantano cuya construcción no distorsione la vida de los pueblos y pienso que este de Santaliestra, si finalmente se construye con todas las garantías de seguridad, comportará en el futuro mucha riqueza tanto a los pueblos que ahora lo rechazan como a las miles de familias de Huesca y Lleida que dependen del agua para regar sus cultivos. Los pantanos no siempre son sinónimo de muerte y destrucción. Son también vida.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Fiscalía acusa por el brote de València d'Àneu

Lluís Visa, Lleida.
La fiscalía de Lleida acusa al ex concejal de obras del Ayuntamiento de València d’Àneu(Pallars Sobirà), Jordi Farré, y a cuatro empresarios hosteleros del municipio de causar el brote de gastroenteritis que a finales del pasado mes de diciembre afectó a más del 65 % de la población. De todas las personas que resultaron intoxicadas, dos tuvieron que ser hospitalizadas y una de ellas, de 98 años, falleció a los pocos días por un paro cardíaco. En el momento de producirse la intoxicación, el consistorio de València d’Aneu, localidad que tiene alrededor de 130 vecinos, estaba gobernado por la socialista Montse Morén, que en mayo de 2006 sustituyó en el cargo al actual consejero de Agricultura, Joaquim Llena, también del PSC.
El Departamento de Salud determinó que la infección fue provocada por el germen Shigella tras consumir agua del grifo en malas condiciones de potabilidad. El origen de este germen se encontró en las aguas residuales de origen humano que, probablemente, contaminaron la red pública de abastecimiento a la población coincidiendo con una avería en el sistema de cloración, que según la versión del consistorio se heló debido a las bajas temperaturas de aquellas fechas.
La fiscalía ha denunciado ante el Juzgado de Tremp al ex edil Farré y a los responsables de tres establecimientos hoteleros(Els Avets, Les Ares y El Gerdar) por un presunto delito contra los recursos naturales y el medio ambiente. A estos últimos les acusa de no tener licencia ambiental y de verter aguas fecales directamente al río Bonaigua, de donde el consistorio captaba el agua de forma irregular para llenar los depósitos municipales. A Farré se le acusa también de un delito por lesiones imprudentes, ya que casi un centenar de personas padecieron los síntomas propios de la intoxicación, y de manipular el mecanismo de cloración del depósito municipal para ocultar las verdaderas causas del brote de gastroenteritis y atribuirlo a una avería.
La investigación judicial ordenada en su momento por la fiscalía para depurar posibles responsabilidades establece que, el 18 de diciembre de 2006, la brigada municipal de València d’Àneu realizó una captación adicional de aguas del río Bonaigua “sin contar con concesión o autorización administrativa para ello”. Según el fiscal, el consistorio venía realizando la misma operación periódicamente desde hacía 15 años durante los meses de julio y diciembre (cuando el consumo era mayor) con el fin de llenar los dos depósitos municipales, con una capacidad de 70.000 y 200.000 litros, respectivamente. El municipio tenía sólo autorización para captar agua del manantial Fontaigua, siendo ésta sólo apta para el consumo humano una vez clorada.
Entre los días 24 y 26 de diciembre de 2006, la mayoría de los vecinos de València d’Àneu empezaron a sentir síntomas de gastroenteritis, habiéndose encontrado el origen de la contaminación en la red de abastecimiento de agua a la población a causa de un germen procedente de heces humanas. La explicación que dio entonces el consistorio fue que las bajas temperaturas habían inutilizado el sistema de cloración.
Sin embargo, la investigación ha puesto de manifiesto que, “con la finalidad de ocultar el hecho”, el concejal de obras de la localidad, Jordi Farré y un vecino de la localidad que tiempo atrás trabajó para el Consejo Comarcal del Pallars Sobirà “se dirigieron al lugar en el que se encuentran los depósitos y manipularon el mecanismo de clorado a efectos de atribuir la culpa del brote de gastroenteritis a su mal funcionamiento”. El clorador dependía del ente comarcal y disponía de un servicio de atención inmediata las 24 horas del día, que en este caso no fue utilizado por Farré.
El fiscal destaca también que, el 26 de diciembre, el Ayuntamiento “conocía muy probablemente” que el brote de gastroenteritis tenía su origen en el agua corrupta con la que eran llenados los depósitos municipales y que a pesar de ello permitió seguir llenándolos con agua captada ilegalmente hasta el día 29 de diciembre, fecha en la que una inspectora sanitaria levantó acta de la infracción. Farré dijo ayer en declaraciones a TV3 que no se siente culpable de una operación que se viene haciendo desde hace 15 años.
La fiscalía no descarta la posibilidad de añadir a más personas a la lista de acusados si las nuevas diligencias que ordene practicar el juzgado de Tremp demuestran que los depósitos municipales se llenaban de forma fraudulenta desde hacía mucho tiempo. Entra éstas personas podrían figurar otros miembros del consistorio en los últimos cinco años, incluidos sus dos últimos alcaldes, los socialistas Joaquín Llena y Montse Morén. Cuando se produjo la intoxicación, las pasadas fiestas de Navidad, Llena ya no era alcalde, pero aún continuaba como concejal sin ninguna responsabilidad concreta en el consistorio.
Seis meses ha tardado la justicia en encontrar a los presuntos responsables de una intoxicación masiva que el Ayuntamiento de València d’Àneu trató de silenciar en todo momento. La ex alcaldesa llegó a acusar a sus conciudadanos de propagar falsedades y a algún medio de comunicación de verter mentiras por hacerse eco del malestar de los vecinos. El consistorio también negó información a los concejales de la oposición, de CiU. La ex concejal de este grupo, Imma Gallimó, felicitó ayer el trabajo hecho por la justicia, pero al mismo tiempo mostró su sorpresa por el hecho de que se acuse a las personas implicadas por un delito contra el medio ambiente y no por un delito contra la salud pública cuando hubo tantas personas afectadas.
DESPIECE
València d’Àneu es uno de los ocho núcleos de población que conforman el municipio de Alt Àneu. Situada a 1.086 metros de altitud, entre los ríos Bonaigua y Noguera Pallaresa y al pie de las primeras rampas de la carretera que conduce al puerto de la Bonaigua, un paso cerrado durante muchos días en invierno debido a la nieve, la localidad vive principalmente del turismo relacionado con la naturaleza. Las infraestructuras hoteleras y las nuevas urbanizaciones de segunda residencia se han multiplicado en los últimos 15 años.
La ampliación de los dominios esquiables de la estación de esquí de Baqueira-Beret hacia el norte de la comarca del Pallars Sobirà ha aumentado considerablemente las expectativas turísticas de esta zona del Pirineo de Lleida. Un territorio paradisíaco que en pocos años, coincidiendo con el paso por la alcaldía de Joaquím Llena, actual consejero de Agricultura del gobierno catalán, ha dejado su regusto bucólico para pasar a ser muy codiciado por la industria del esquí y del ladrillo. Llena ha sido uno de los principales aliados del modelo de crecimiento urbanístico que se está imponiendo en los valles d’Àneu. Contrario a la reintroducción del oso pardo y a la ampliación de los espacios naturales protegidos, Llena ha defendido siempre los proyectos de ampliación del complejo invernal aranés y la construcción de nuevas urbanizaciones arguyendo que el turismo llevará el progreso a una comarca deprimida y convertirá a sus vecinos en nuevos ricos.
En València d’Àneu, como ocurre en muchos pueblos de alta montaña, donde la naturaleza y el agua deberían ser su principal atractivo, uno de los problemas a los que se enfrentan los gobernantes es la falta de agua potable para abastecer las nuevas urbanizaciones que a menudo se levantan lejos de los núcleos de población. La situación que se vivió en esta localidad las pasadas navidades, a causa de un brote de gastroenteritis provocada por el desvío de aguas fecales a los depósitos municipales, contrasta con el desmedido interés demostrado por su consistorio para aprobar proyectos urbanísticos que en algunos casos implican quintuplicar la población en algunos núcleos en determinadas épocas del año, principalmente en invierno y en verano. Y todo ello sin tener en cuenta aspectos tan esenciales como la captación y la depuración de las aguas residuales. No deja de ser un contrasentido que desde la administración se promueva un turismo natural de cercanía y los visitantes tengan que beber agua contaminada.

La Franja de Ponent

Lluís Visa, Lleida.
La Franja es la denominación que se utiliza para referirse a un territorio de límites indefinidos que pertenece administrativamente a Aragón y que desde tiempos inmemoriales mantiene importantes vínculos comerciales, sociales, culturales y lingüísticos con la vecina Catalunya. Desde un punto de vista estrictamente lingüístico pertenecen a la Franja todos los pueblos aragoneses en los que la mayoría de la población habla cualquier variedad de la lengua catalana. La lengua es, pues, el elemento definitorio de una realidad cultural que no siempre ha encontrado la comprensión necesaria en la sociedad aragonesa.
Los núcleos de habla catalana se extienden a lo largo de los límites fronterizos con Catalunya de las provincias de Huesca, Zaragoza y Teruel y están distribuidos por varias comarcas: Ribagorça, Llitera, Baix Cinca, Terra Alta y Matarranya. El territorio resultante de esta configuración es una larga y estrecha porción de tierra de unos 225 kilómetros de longitud y entre 15 y 30 de anchura que se extiende desde los Pirineos hasta los Ports de Morella, con una superficie de unos 5.000 kilómetros cuadrados y una población aproximada de 70.000 habitantes, la mayoría de los cuales tiene el catalán como lengua propia. Su vida cotidiana se desarrolla alrededor de la agricultura y la ganadería, sus principales fuentes de riqueza.
Es la Franja un territorio que tiene como nexo común unas comunicaciones difíciles, unas condiciones geográficas diferentes y una extensa y rica diversidad cultural. Desde este punto de vista, la Franja puede considerarse como una realidad diferente del resto de Aragón, algo que no siempre ha sido comprendido por las clases dominantes y las instituciones políticas de esa comunidad. Por eso no es de extrañar que, a menudo, el término Franja encierre connotaciones negativas y sea motivo de controversias territoriales. En los últimos años han aparecido alrededor de esta cuestión diversos estudios en los que sociólogos, lingüistas y políticos aragoneses y catalanes no logran ponerse de acuerdo a la hora de los elementos definitorios de esa realidad. En el debate también han surgido voces que propugnan analizar con criterios antropológicos si la Franja es una realidad social o, por el contrario, es un término inventado por intelectuales y políticos de uno y otro lado.
A la pregunta ¿existe realmente la Franja? se ha dado respuesta desde diferentes visiones. Uno de los últimos trabajos sobre el tema, “Franja, frontera i llengua”, cuyos autores son el sociólogo Josep Ll. Espluga y la periodista Arantxa Capdevila, naturales de Alcampell(el pueblo natal del líder democristiano Josep Antoni Duran Lleida), aporta elementos muy valiosos para comprender los problemas de identidad que son comunes a las personas que viven en esa especie de tierra de nadie, erróneamente llamada Franja, en la que ni siquiera existe una conciencia individual o colectiva que les haga identificar con una comunidad determinada o con un hecho diferencial como la lengua, auténtico leiv motive de los teóricos de turno. Por fortuna, las diversas variedades de catalán que se hablan en la zona no constituye ningún peligro para mantener la cohesión social de un territorio que, por razones de vecindad y afinidad cultural, no quiere dejar de mirar hacia Catalunya. Para muchos, el hecho de hablar catalán es una forma más de reafirmar el sentimiento aragonesista de sus habitantes, entre quienes existe una verdadera conciencia de que la lengua es una riqueza cultural que se debe conservar y potenciar.
La incomprensión que existe en torno a la realidad lingüística de los pueblos de la Franja por parte de la sociedad y la administración aragonesa es el principal problema de una población que a veces se siente como un huérfano en su propia casa y que está obligada a hacer equilibrios para usar la lengua que más le conviene en cada momento. Por eso no resulta extraño que, de forma periódica, se manifieste un sentimiento secesionista en algunos pueblos que a la hora de recibir determinados servicios(sanidad, comercio, enseñanza, transporte, ocio, etc.) se sienten, sobre todo por cuestiones prácticas, más vinculados a Lleida que a Huesca. Cuando pueblos como Benavarri, Montanui, Sopeira, Areny, Bonansa, el Pont de Montanyana, Tolva y Viacamp han amenazado con solicitar su adscripción a Catalunya no han cometido ningún acto de rebeldía irresponsable. Simplemente lo han hecho para llamar la atención de los gobernantes aragoneses y reclamar más inversiones y mejores servicios en una zona olvidada, deprimida y castigada por la despoblación.
Es todavía hoy un hecho innegable que muchos pueblos de La Franja se sienten marginados e incomprendidos por cuestiones idiomáticas. Algunos equipos de fútbol de la Litera y del Baix Cinca se sienten mejor tratados en las competiciones de Catalunya que en las de Aragón. “Catalanes” y “polacos” son dos de los insultos que los deportistas están acostumbrados a soportar cuando visitan los campos de sus rivales, principalmente en el área de influencia de la capital, Zaragoza.
Hace 15 años, el ex alcalde socialista de Fraga, Francisco Beltrán, denunció en las Cortes aragonesas la marginación histórica a que ha sido sometida la Franja por razones lingüísticas. Con un lenguaje emotivo y llano, Beltrán consiguió un gran silencio en la sala y que los diputados permanecieran prácticamente sin respirar durante su intervención, en la que dijo que la Franja “no está totalmente integrada a Aragón ni lo estará hasta que no se acepte su modalidad lingüística, el catalán(...) Acabaremos con la Franja cuando(Aragón)comprenda que el catalán pertenece también a su patrimonio(...) Somos aragoneses de conciencia, no de sentimiento, porque existe una conciencia muy sentida de que Aragón no nos quiere, nos rechaza porque hablamos catalán(...) Durante la dictadura, a Huesca sólo íbamos a pagar los impuestos o a la cárcel. Nos hemos tenido que entender con Catalunya para poder subsistir”.
Pese a ello, en la Franja, el catalán es casi la única lengua usada en las comunicaciones orales informales y se continúa transmitiendo de padres a hijos. En cambio, en la comunicación escrita y a nivel oficial es el castellano el que predomina en todos los ámbitos. A menudo se dice que la Franja es la zona de la comunidad lingüística catalana que tiene la mayor proporción de catalano-hablantes y el menor índice de personas que lo escriben. Sin embargo, esa realidad no es un obstáculo para que el catalán se enseñe en las escuelas de una veintena de municipios aragoneses como asignatura optativa, se publiquen algunas revistas en esta lengua y exista una incipiente literatura en catalán. La recepción de TV3 puede ser el mejor elemento normalizador.
La histórica declaración de Mequinensa, del 1 de febrero de 1984, fue el primer intento serio de acabar con la precariedad del catalán en la zona. “Asumimos la relevancia histórica que tiene este primer encuentro de alcaldes y concejales de la zona catalanoparlante de Aragón. Reconocemos que, en nuestra comunidad aragonesa, se habla varias lenguas y que el catalán que se habla en la zona oriental pertenece al patrimonio cultural de Aragón. Rechazamos las denominaciones despectivas de “chapurreau” y otras semejantes que todavía se aplican a nuestra lengua materna”, señalaba el manifiesto firmado por un grupo de alcaldes socialistas preocupados por la situación del catalán en la Franja.
Los alcaldes de Areny, Benavarri, Bonansa, Montanui, Pont de Montanyana, Tolba, Saidí, Fraga, Torrent de Cinca, Mequinensa, Faió, Nonasp, Fabara, Calaceit, Vall-deroures, La Codonyera y Valljunquera, y una delegación de la Diputación General de Aragón, presidida por el entonces consejero de Cultura, José Bada, se reunieron para reivindicar la normalización de la enseñanza del catalán en la zona catalano-parlante, y tomar medidas para que las diferentes variantes lingüísticas locales no quedaran arrinconadas como lenguas residuales. Ese día, el uso de la palabra catalán provocó problemas a la hora de redactar el manifiesto. Desde entonces, excepto en el ámbito escolar, los logros no han sido significativos y el castellano va ganando terreno. De nada han servido las campañas organizadas por entidades como el Institut d’Estudis del Baix Cinca, la Associació dels Consells Locals de la Franja y la Associació Cultural del Matarraña para conseguir la cooficialidad del catalán. Muchos niños de la Franja hablan en catalán en casa y en la calle, pero los plenos municipales y las misas se siguen celebrando en castellano.
El nombramiento del ex alcalde de Bonansa, el socialista Marcelino Iglesias, como presidente de la Diputación General de Aragón, augura nuevas perspectivas para la Franja, no sólo en lo que se refiere a una mejor atención por parte de la administración aragonesa, lo cual se traducirá en más inversiones para mejorar servicios e infraestructuras, sino también para el catalán, la lengua que él utiliza habitualmente fuera de los despachos. Iglesias, gran conocedor de la realidad de la zona, anunció nada más tomar posesión del cargo que su gobierno redactará en esta legislatura una ley de lenguas -frenada por el anterior ejecutivo del PP- para garantizar la cooficialidad de todas las lenguas que se hablan en la comunidad.
El presidente aragonés quiere dar prioridad durante su mandato a mejorar las relaciones institucionales con Catalunya, donde actualmente viven unos 500.000 aragoneses. Unas relaciones que se han deteriorado después de la reclamación de las obras de arte pertenecientes a las 111 parroquias aragonesas que hace dos años se segregaron de la diócesis de Lleida. Iglesias es partidario de resolver el conflicto por la vía del diálogo.
Iglesias considera que en temas de enseñanza, sanidad y protección civil no deben ponerse en la Franja fronteras físicas ni administrativas. Una gran parte de los habitantes compran y reciben asistencia sanitaria en hospitales de Lleida, ciudad con la que las comunicaciones por carretera son más cómodas y cortas. Por primera vez se intentará negociar con la Generalitat de Catalunya un convenio para que los habitantes de la zona puedan elegir libremente en qué comunidad desean recibir asistencia sanitaria. Lo mismo ocurre en el campo de la educación: los jóvenes van a universidades catalanas y no a la de Zaragoza, básicamente porque para sus familias supone un ahorro de 1’5 millones por curso.
En la Franja ya se ha empezado a percibir un cambio de sensibilidad en la forma de gobernar desde Zaragoza. Miquel Gracia, alcalde de Areny y diputado oscense, señala que el nuevo estilo de Iglesias se está notando a la hora de abordar los temas más sensibles, como son la lengua, la sanidad y las infraestructuras. Explica que, por primera vez, se ha concretado un entendimiento con Catalunya para resolver el problema escolar en los pueblos fronterizos, de forma que la administración aragonesa se encarga del transporte de los niños de la zona catalana y la Generalitat paga el comedor a los escolares aragoneses.
Otro de los problemas endémicos de la Franja es el de las comunicaciones. Las carreteras son malas y cualquier recorrido, por corte que sea, se convierte en una odisea. “El tramo aragonés de la N-230, entre el pantano de Escales y El Pont de Suert, está en malas condiciones porque los anteriores gobiernos no quisieron invertir en la mejora de la vía porque pensaban que sólo beneficiaba al turismo catalán, cuando la realidad es que los grandes perjudicados son todos los vecinos de la zona. Esa concepción centralista se está acabando”, señala Gracia. Iglesias también quiere desencallar las obras del Eje Pirenaico y la nueva carretera entre Fraga y Monzón.